NICHOLAS FRANKLIN,
Quiropráctico
Empecé a interesarme por la salud desde muy pequeño, prefiriendo las enciclopedias científicas a los libros de la escuela. Pero fue a los 15 años cuando tuve la visión de a que iba a dedicarme… terapeuta.
Estudié la diplomatura de biología para un conocimiento profundo de la vida y sus mecanismos. Luego me planteé que carrera iba a elegir; o bien la vía convencional de estudios médicos, o bien la “terapias alternativas”.
Si, la medicina ofrecía muy buenas bases científicas, pero por imprescindible que fuera (en casos de urgencias, traumatismo, infecciones o patologías muy graves) su propósito me parecía erróneo: estudiar a la gente enferma para descubrir algo (síntoma o agente patológico) y tratar sus síntomas con medicamentos (drogas controladas) y/o cirugía, con los riesgos asociados, y sin curación real (no estoy más sano con un órgano enfermo extraído… y si tengo que tomar un medicamento de por vida, no estoy curado…).
A mí, siempre me había parecido más lógico estudiar a la gente sana para que siga sana, y cuando se enferme, encontrar la causa y corregirla, dejando al cuerpo recuperarse.
En mi búsqueda encontré la acupuntura, la homeopatía, la osteopatía, y muchos más, pero fue cuando encontré la quiropráctica que supe que ya había encontrado mi profesión. Tratar de buscar la causa del problema y tratarla de forma natural, sin medicamentos ni cirugía. No intentar enmascarar los síntomas o cambiar el entorno, sino hacer que estemos más capaces para adaptarnos a él… |
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Después de más de 8 años de estudios y exámenes en Francia y Estados Unidos, me gradué (Doctor of Chiropractic) y empecé a trabajar en Centros Quiroprácticos de París, Francia. Surgieron muchas ofertas para irme a E.E.U.U., Reino Unido, Alemania y México, ¡pero fue el Levante español el que elegí!
No solo por el clima y el país, sino que aquí había una de las mejores y más grande clínicas quiroprácticas de Europa.
Después de varios años y muchas experiencias y testimonios del alcance del campo quiropráctico, decidí abrir los Centros Quiroprácticos Asturias para que más gente pueda beneficiarse de la quiropráctica. Elegí el norte porque hacen faltan más quiroprácticos, y Asturias, concretamente, porque ¡me enamoré de la región!
Con el tiempo que estoy fuera de los Centros Quiroprácticos Asturias, me dedico a mi familia, al ejerció físico diario, al aprendizaje continuo (conferencias los fines de semanas, libros por la noche y escucho audio libros durante mis trayectos a pie), y la cultura en general (libros, artes, historia…).
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